Columna de opinión publicada el 8 de octubre 2,026
María Andrea Cáceres
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El dilema de la vivienda
Regular la demanda no aumenta la oferta
España vuelve a discutir cómo resolver el acceso a la vivienda. Recientemente el Gobierno aprobó dos decretos-ley con nuevas intervenciones sobre los alquileres, como prórrogas obligatorias y restricciones para recuperar inmuebles, pero el Congreso no los ratificó.
El efecto de estas medidas puede ser contrario al que se busca. Mientras más difícil sea para un propietario decidir sobre su inmueble, pactar las condiciones o recuperarlo al terminar un contrato, menos atractivo resulta alquilarlo. Algunos propietarios pueden dejar de hacerlo y quienes podrían invertir tendrán menos razones para construir: menos oferta y menos opciones para quienes necesitan vivienda.
El problema de fondo sigue siendo la oferta. Si hacen falta más viviendas, la respuesta debe crear condiciones para que se construya y se alquile más, no imponer restricciones que pueden desincentivar precisamente a quienes las ofrecen.
El libre mercado necesita reglas claras, libertad para contratar y certeza sobre la propiedad. Para que exista más vivienda, se necesitan propietarios dispuestos a alquilar e inversionistas dispuestos a construir. Una regulación que aumenta el riesgo puede alejar a ambos.
El caso español deja una lección para Guatemala. Agilizar permisos, reducir barreras para construir y respetar la libertad contractual permite abordar el problema desde la oferta. El acceso a la vivienda no debe buscarse debilitando la propiedad privada, sino creando las condiciones para que existan más opciones.
Para que alguien pueda alquilar una vivienda, primero tiene que haber alguien dispuesto a ofrecerla.

